Chinácota, un lugar para descansar

Este municipio se ha convertido en uno de preferidos en Norte de Santander, en especial por los habitantes del área metropolitana de Cúcuta.

Tal ha sido su crecimiento y atractivo que su alcaldesa asegura que el municipio “se volvió un barrio más de Cúcuta”.

Solo 45 minutos lo separan de la capital de Norte de Santander y al llegar, lo primero que encontrará es un clima promedio de 20° centígrados, acompañado de los sonidos de la naturaleza, en especial de los árboles que conforman su paisaje.

Allí podrá realizar caminatas ecológicas en la zona rural, practicar ciclomontañismo o deportes como el fútbol y baloncesto. Si quiere descansar, tomar una siesta en una hamaca será el mejor plan.

Cabañas y hoteles campestres hacen parte del portafolio de lugares que ofrece este municipio para que sus turistas pasen una agradable estadía.

El parque principal Ramón González Valencia, es el punto de encuentro del pueblo ‘Chitarero’, así fue llamada la familia de indígenas que habitaron este municipio en épocas de la conquista.

Datos

Chinácota tiene 15.378 habitantes.

El cerro de las Tres Cruces, la Laguna Caña Fístolo y el cerro de La Vieja, son tres lugares de interés del municipio.

Su catedral fue fundada en 1729.

En Chinácota se firmó el pacto de paz de la Guerra de Los Mil Días.

Pamplona

La modernidad, aunque se asoma atrevida, no logra robarle su historia a Pamplona, una ciudad con rasgos coloniales en su arquitectura.
Balcones antiguos, ventanas polvorientas, puertas de madera vieja y casas con grandes corredores adornan la ‘Calle Real’, ícono de la ‘Ciudad Mitrada’.
Pamplona es emblemática, invita a recorrerla a pie, a degustar sus colaciones y famosos dulces de leche de cabra. Un café, un chocolate o un manjar recién salido del horno, jamás caerán mal.

Está adentrada en el valle del Espíritu Santo, de la Cordillera Oriental de los Andes. Fue fundada el 1 de noviembre de 1549 por Pedro de Ursúa y el capitán Ortún Velázquez de Velasco.

Su historia, su ubicación geográfica, su sensacional clima, que promedia los 16 grados, la convierten en el segundo municipio más importante del departamento, después de San José de Cúcuta.

La ‘Ciudad Mitrada’, llamada así por ser la primera sede de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, se ha convertido en el refugio de propios y extraños.

Se calcula que allí estudian al menos 14.700 jóvenes universitarios de todo el país y que a lo largo del año pasan por sus hoteles, hostales, residencias y hasta casas de familia unos 50.000 turistas.

Sin embargo, el evento más importante es la celebración de la Semana Santa, sus actos religiosos fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Entre museos y casas históricas Son seis los museos que esperan para revelar datos trascendentales desde la fundación de la ciudad hasta los cambios que ha tenido en la actualidad.

Uno de ellos es la casa de María Águeda Gallardo Guerrero, una estructura construida a mitad del siglo XVI. Allí se respira el ambiente de libertad de la precursora del grito de independencia de Colombia.

Antes de marcharse de la ciudad, debe visitar dos sitios concurridos, tómese una foto en la plazuela Almeyda y la plaza Águeda Gallardo, en esta última, la catedral Santa Clara servirá para tener un buen registro de su  estadía en Pamplona.

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Pamplonita

La vista desde el corredor vial hacia Pamplonita invita a visitarla. Está ubicado al costado izquierdo del río Pamplonita, sobre un valle que mezcla el casco urbano con grandes áreas de cultivos de durazno, mora, entre otros.

¡Cómo no detenerse para hacer un recorrido por las calles de este municipio, cuya temperatura promedia los 20°C! Le llaman la hija menor de Pamplona, solo 11 kilómetros separan estos dos municipios. La riqueza cultural está en sus calles, llenas de una historia que data de 1550.

Tiene aproximadamente cinco mil habitantes; entre ellos campesinos a quienes es habitual ver cargando el fruto de sus cultivos. Su iglesia, Nuestra Señora del Rosario, es patrimonio cultural desde 1994.

Los acordes de la música colombiana son los favoritos de sus habitantes; tanto, que cada segundo puente festivo de noviembre, en el marco de sus fiestas patronales, realizan el Festival Nacional de Música Andina Colombiana ‘Rodrigo Mantilla’.

Bochalema

El imponente Samán plantado en 1888 en el parque principal de Bochalema le da la bienvenida a los turistas que buscan alejarse de los ambientes citadinos.

El Samán de Bochalema es un símbolo ecológico que ha visto pasar generaciones. Es inevitable pasar por el lado de este árbol, cuya semilla fue traída por el general Severo Olarte, y no verse atrapado por unas extensas ramas, cuya sombra termina regalándonos paz y tranquilidad.

Esa misma paz y tranquilidad fue tal vez la que hizo que el libertador Simón Bolívar escogiera a este municipio como lugar de descanso en sus travesías entre Colombia y Venezuela, según documentos históricos.

Bochalema se detuvo en el tiempo. Fue fundada en 1759, pero sus calles aún conservan fachadas coloniales. El parque es el principal punto de encuentro, allí hay dos iglesias y también está el palacio municipal.

Su clima, que promedia los 23°C, es uno de los atractivos para los turistas, como también lo son el Santuario de Nuestra Señora de la Cueva Santa (Patrona del municipio), la piedra ‘La Pata del Diablo’ y los distintos balnearios que gozan de aguas termales y senderos ecológicos para caminantes y ciclistas.

La economía de sus pobladores se basa en la agricultura, el café, la panela, la caña, el pancoger y variedad de frutas.

En este municipio se resaltan las tradiciones religiosas, allí celebran la fiesta de la Virgen de La Cueva, la del Sagrado Corazón y desde el 31 de diciembre hasta el 6 de enero celebran las ferias y fiestas de La Milagrosa.